julio 29, 2026

FIFA abrió un expediente disciplinario contra la AFA y jugadores argentinos por incidentes en la final ante España

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La FIFA ha abierto un expediente disciplinario contra la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), varios jugadores del seleccionado y parte del cuerpo técnico, a raíz de la exhibición de la bandera de “Las Malvinas son argentinas” y de los incidentes registrados tras la final del Mundial 2026 ante España. El caso, que combina aristas deportivas, políticas y diplomáticas, pone nuevamente bajo escrutinio el comportamiento de la selección argentina en el mayor escenario del fútbol mundial.

El organismo rector del fútbol mundial detalló que su Comisión Disciplinaria inició un procedimiento contra la AFA por posibles violaciones a varios artículos de su Código Disciplinario, entre ellos los referidos al uso de eventos deportivos para manifestaciones ajenas al deporte, conductas inadecuadas, discriminación y agresiones racistas, así como orden y seguridad en los partidos. En los informes internos se mencionan cánticos y gestos considerados discriminatorios, retrasos en el inicio de los encuentros, incumplimiento de protocolos y la exhibición de mensajes inapropiados por parte del equipo y de los aficionados en distintos partidos de la Copa del Mundo. La bandera de Malvinas desplegada tras el triunfo sobre Inglaterra en Atlanta se inscribe precisamente en ese marco, dado que las normas de la FIFA prohíben expresamente mensajes de naturaleza política dentro del estadio durante sus torneos.

El punto más sensible del expediente es la pancarta blanca con la consigna “Las Malvinas son argentinas” que varios futbolistas mostraron en el césped luego de la semifinal contra Inglaterra, en un contexto histórico de fuerte rivalidad deportiva y tensión diplomática por la disputa de soberanía sobre el archipiélago. Según el reglamento, la indumentaria y cualquier material exhibido en el campo no puede contener lemas políticos, religiosos o personales, y su infracción habilita sanciones tanto para los jugadores como para la federación. Tras aquel episodio, la FIFA ya había informado que su comité disciplinario estaba evaluando los informes del partido y las circunstancias del caso, mientras el Gobierno británico reclamaba una investigación “exhaustiva” por lo que calificó como un gesto “totalmente inapropiado”.

El expediente se amplió tras la final perdida ante España en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, donde se registraron episodios de violencia y gestos de desagrado durante la ceremonia de premiación. La Comisión Disciplinaria recibió el informe de un procurador especializado en disciplina y ética y, siguiendo su recomendación, abrió un procedimiento por posibles agresiones contra los defensores Nahuel Molina y Leandro Paredes, y contra Roberto Ayala, integrante del cuerpo técnico de Lionel Scaloni. Molina afronta dos cargos, uno consumado y otro en grado de tentativa; Paredes, tres cargos vinculados a conducta violenta, mientras que Ayala figura con un cargo por una presunta agresión al español Dani Olmo. La expulsión de Paredes después del pitazo final y el supuesto golpe de Molina a Rodri forman parte del núcleo de la investigación sobre los incidentes que empañaron la celebración del nuevo campeón del mundo.

Además de las acciones físicas, la FIFA analizará el comportamiento del plantel argentino durante la entrega de medallas y la consagración de España. Las cámaras registraron a varios futbolistas dando la espalda al equipo campeón mientras levantaba el trofeo, gesto que será evaluado bajo el prisma de la “conducta inadecuada” contemplada en el Código Disciplinario. Paralelamente, se investiga el accionar de hinchas argentinos por presuntos insultos racistas dirigidos al streamer y youtuber IShowSpeed, un episodio que se suma a las preocupaciones del organismo sobre cánticos y expresiones discriminatorias en distintos partidos del torneo. Siguiendo el procedimiento estándar, la FIFA revisará actas arbitrales, informes de comisarios y todo el material audiovisual disponible antes de determinar si corresponde aplicar sanciones económicas, deportivas o personales contra la AFA y los implicados. Por ahora, no se ha fijado una fecha para la resolución, pero el caso ya se instaló como uno de los más complejos y delicados de la historia reciente de los Mundiales, en la intersección entre fútbol, política y disciplina internacional.