julio 28, 2026

La Federación Italiana confirmó a Roberto Mancini como nuevo DT de la selección; Claudio Ranieri, director de selecciones

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La Federación Italiana de Fútbol ha puesto fin a varios días de incertidumbre al confirmar a Roberto Mancini como nuevo seleccionador de la Nazionale y a Claudio Ranieri como director de selecciones, reemplazando a Paolo Maldini. La decisión llega tras la crisis desatada por el frustrado nombramiento de Andrea Pirlo y refleja el intento urgente de la FIGC por recomponer el rumbo de un equipo golpeado por los resultados y por las tensiones internas en la dirigencia.

El anuncio fue realizado por Giovanni Malagò, presidente de la Federación Italiana, durante una reunión del consejo federal en Roma, donde se oficializó el regreso de Mancini al banquillo azzurro. El dirigente venía de varios días de fuerte presión mediática y política, luego del rechazo a Pirlo y del posterior clima de confusión respecto al futuro del seleccionado. Según la agencia ANSA, Malagò aprovechó el cónclave para comunicar a los dirigentes que el nuevo ciclo deportivo estará encabezado por un entrenador de experiencia comprobada y por un director de selecciones con trayectoria internacional.

La vuelta de Mancini se produce casi tres años después de su abrupta salida de la selección italiana, etapa en la que dejó un legado ambivalente: llevó al equipo a conquistar la Eurocopa 2021, pero no consiguió la clasificación al Mundial de Qatar 2022. Ese recorrido, marcado por el contraste entre la euforia europea y la frustración mundialista, es uno de los argumentos que ahora la FIGC esgrime para justificar su apuesta: el nuevo seleccionador conoce el vestuario, el entorno y la presión que rodea a la Nazionale. De acuerdo con versiones difundidas por medios italianos y por el periodista Fabrizio Romano, su contrato contempla un proyecto a mediano plazo, orientado a estabilizar los resultados y reconstruir la confianza.

En paralelo, la federación confirmó que Claudio Ranieri será el nuevo director técnico de selecciones, ocupando el lugar que dejó vacante Paolo Maldini con su renuncia apenas unos días después de ser nombrado. Ranieri, distinguido con el premio The Best de la FIFA en 2016 tras su histórica liga con el Leicester City, llega al cargo respaldado por décadas de trabajo en clubes de primer nivel y por su reciente paso por la Roma. Su función será más estructural que de campo: supervisará el proyecto global de selecciones, coordinará los distintos cuerpos técnicos y buscará alinearlos bajo una misma línea de trabajo, en un intento por ordenar una federación que en las últimas semanas exhibió divisiones internas entre Malagò, Maldini y otros dirigentes.

El contexto de estas decisiones se remonta a una semana “completamente loca”, como describen medios italianos, en la que fracasaron las negociaciones con Pep Guardiola y se cayó la opción de Pirlo por la resistencia del propio Malagò. La apuesta inicial por Maldini como conductor del proyecto, junto con Leonardo como asesor, terminó diluyéndose entre diferencias de criterio sobre qué entrenador debía asumir el cargo. La salida del ex defensor del Milan abrió la puerta a la reconfiguración total de la estructura deportiva: con Mancini nuevamente al frente del seleccionado y Ranieri como responsable de las selecciones, la FIGC busca ahora cerrar el capítulo del “caso Pirlo” y ofrecer una señal de estabilidad a un país que exige respuestas inmediatas tras una seguidilla de fracasos en los grandes torneos.