Jorge Sampaoli se fue en silencio de Mendoza y su ciclo en Talleres pende de un hilo
3 minutos de lecturaTalleres de Córdoba vivió en Mendoza una noche que puede marcar un antes y un después en el ciclo de Jorge Sampaoli. La derrota por 3-1 ante Gimnasia y Esgrima, en el estadio Víctor Legrotaglie, profundizó una racha alarmante para el conjunto albiazul: acumula cuatro caídas en cinco presentaciones en el Torneo Clausura. Se encuentra en el fondo de su zona, lejos de la clasificación y de los puestos de copas internacionales. El golpe deportivo, contundente, se combinó con una escena que encendió todas las alarmas: el entrenador se retiró en silencio, sin dar explicaciones.
El partido dejó expuestas todas las fragilidades de Talleres. El equipo mostró grietas defensivas, escasa reacción anímica tras los golpes y una evidente falta de funcionamiento colectivo. Gimnasia de Mendoza, empujado por su gente, aprovechó cada error y construyó una victoria incuestionable, que reforzó su posición en puestos de playoffs. Mientras el «Lobo» celebraba, la «T» se hundía un poco más en una crisis que evidenció la desconexión entre la idea de Sampaoli y lo que el plantel consigue plasmar en el campo.
Al finalizar el partido, la atención se centró rápidamente en los movimientos del banco visitante. Sampaoli suspendió la conferencia de prensa, una instancia habitual donde los entrenadores suelen dar la cara tras victorias o derrotas, y se dirigió de inmediato a los vestuarios. Testigos relatan que fue uno de los primeros en abandonar el camarín para subir al micro del plantel, mientras varios futbolistas todavía permanecían dentro. La prensa lo esperó en la zona mixta, pero el DT mantuvo el hermetismo y se fue sin responder una sola pregunta.
El silencio del entrenador, junto a los pobres resultados, alimentó las versiones sobre un ciclo en la cuerda floja. Sampaoli había llegado a Talleres en junio, en reemplazo de Carlos Tévez, con la misión de relanzar el proyecto deportivo tras una eliminación dolorosa en el torneo anterior. Sin embargo, el inicio del nuevo proceso distó mucho de las expectativas: más derrotas que triunfos, un equipo sin identidad clara y una relación con el entorno que empieza a tensarse. En este contexto, dirigentes y cuerpo técnico planearon una reunión clave en Córdoba para definir si el ex técnico de la Selección Argentina continuará o se producirá un cambio de rumbo.
Mientras tanto, el calendario no da tregua. Talleres deberá afrontar dos compromisos consecutivos en casa, con un partido ante Rosario Central que se perfila como un examen decisivo para el futuro inmediato de Sampaoli. Puertas adentro, el mensaje oficial es mantener la calma y respaldar el trabajo del cuerpo técnico; sin embargo, la sensación externa es que la paciencia tiene límites y que otra actuación pálida podría acelerar los tiempos. Entre la presión de la tabla, el descontento del entorno y la necesidad de obtener resultados urgentes, el ciclo de Jorge Sampaoli en Talleres pende de un hilo y Mendoza puede quedar registrada como la noche en la que esa fragilidad quedó expuesta como nunca.