Argentina volvió al número 1 del ranking FIFA y deberá romper una maldición en el Mundial 2026
3 minutos de lecturaArgentina se prepara para el Mundial 2026 desde la cima del fútbol mundial: la Selección ha escalado nuevamente al puesto número uno del ranking FIFA, desbancando a Francia en la actualización previa al inicio de la Copa del Mundo. El regreso al liderazgo se debe a una sólida serie de resultados tanto en amistosos de preparación como en competiciones oficiales posteriores al triunfo en Qatar 2022, lo que ha reforzado el puntaje acumulado del equipo dirigido por Lionel Scaloni. Este contexto coloca a la Albiceleste como la principal candidata al título, según la clasificación del organismo rector del fútbol internacional, que pondera tanto el rendimiento reciente como la jerarquía de los rivales enfrentados.
El cambio en la parte alta de la tabla se produjo a solo una semana del comienzo del torneo, en un escenario muy competitivo en el que también están presentes selecciones como Francia, Inglaterra, Brasil y otras potencias europeas. La nueva actualización del ranking reflejó el impacto de los resultados de las últimas fechas FIFA, en las que Argentina mantuvo su regularidad, mientras que Francia cedió puntos clave que inclinaron la balanza a favor de los sudamericanos. Las estadísticas respaldan la percepción ya circulante en el ambiente futbolero: el campeón del mundo llega al torneo con un presente firme, una base consolidada y un estatus que lo devuelve al lugar de privilegio que ha ostentado históricamente en diversas etapas.
No obstante, liderar el ranking plantea un desafío que muchos consideran una «maldición» a romper en 2026: en los últimos mundiales, la selección que llegó como número uno del ranking FIFA no logró quedarse con el título. Distintos antecedentes recientes muestran que la presión de ser el máximo favorito, sumada a la exigencia de un torneo corto y de altísimo nivel, ha terminado jugando en contra de varios aspirantes. Por ello, el reto de Argentina no es solo revalidar su juego y su plantel, sino también quebrar esa tendencia estadística que parece perseguir al líder del ranking en las Copas del Mundo.
Para la Albiceleste, esa carga se suma al peso natural de defender la corona obtenida en Qatar, posiblemente con Lionel Messi afrontando su última participación mundialista y un grupo que combina la experiencia del ciclo campeón con la emergencia de nuevas figuras. El cuerpo técnico encabezado por Scaloni ha insistido en mantener un perfil bajo, recordando que el ranking es un reconocimiento prestigioso pero no decisivo: sirve como reconocimiento al trabajo realizado, aunque no garantiza nada dentro de la cancha. El equipo, sostienen puertas adentro, deberá demostrar en cada partido por qué ocupa ese lugar, sin confiarse en los números ni en los antecedentes.
Así, el escenario coloca a Argentina en una situación interesante: llega a Norteamérica como campeona defensora y como número uno del ranking, pero con la necesidad de romper una racha adversa que ha golpeado a otros grandes candidatos en el pasado. La expectativa de los hinchas, el seguimiento internacional y la presión mediática se intensifican en torno a una selección que ya ha demostrado que sabe convivir con la máxima exigencia. Si logra transformar el peso del favoritismo en combustible competitivo, el equipo nacional no solo podrá defender su título, sino también derribar la «maldición» que rodea al líder del ranking FIFA en la antesala de cada Mundial.