Batacazo argentino en Roland Garros: Juan Manuel Cerúndolo aprovechó los problemas de Jannik Sinner y lo eliminó, número 1 del mundo
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Juan Manuel Cerúndolo protagonizó en Roland Garros una de las sorpresas más resonantes de los últimos años al derrotar al número uno del mundo, el italiano Jannik Sinner, en un partido que empezó cuesta arriba y terminó convertido en una gesta argentina en polvo de ladrillo. El zurdo de 22 años, ubicado muy por detrás del italiano en el ranking, dio vuelta un duelo que parecía sentenciado tras dos primeros sets dominados por Sinner, pero supo aprovechar los problemas físicos del líder del circuito para consumar la mejor victoria de su carrera. El marcador final de 3-6, 2-6, 7-5, 6-1 y 6-1 refleja tanto la superioridad inicial del favorito como el cambio radical en el desarrollo del encuentro a partir del tercer parcial.
El inicio del choque fue acorde al libreto previsto: Sinner impuso su jerarquía y su potencia desde la línea de fondo, controló los intercambios largos y explotó las imprecisiones de Cerúndolo, que lucía tenso y apresurado. El italiano se adueñó del primer set por 6-3 y profundizó su dominio en el segundo, donde se adelantó 6-2 apoyado en un servicio sólido y en una derecha que encontraba con facilidad los ángulos. En ese tramo, la diferencia de ritmo y consistencia entre el número uno y el argentino parecía demasiado grande como para imaginar un vuelco, y el partido daba la sensación de encaminarse hacia una victoria rápida del máximo favorito.
Sin embargo, el encuentro cambió de tono en el tercer set, cuando Sinner empezó a evidenciar molestias físicas que afectaron su movilidad y su intensidad habitual. Cerúndolo detectó ese descenso en el rendimiento del rival y se aferró a la mínima rendija: redujo los errores no forzados, varió más los efectos, extendió los peloteos y comenzó a dominar con su revés zurdo cruzado, un arma clave sobre polvo de ladrillo. En un parcial mucho más parejo, el argentino resistió los últimos intentos de reacción del italiano y se llevó el set por un ajustado 7-5, resultado que cambió por completo el clima en la cancha y en las tribunas.
A partir de allí, el partido se inclinó decididamente del lado del argentino. Con Sinner visiblemente limitado y recurriendo con frecuencia al fisioterapeuta, Cerúndolo se adueñó del cuarto set por un categórico 6-1, mostrando una actitud agresiva y confiada que contrastaba con la frustración del número uno. El quinto parcial fue la confirmación del derrumbe del italiano y del despegue definitivo del bonaerense: otra vez 6-1, con un dominio casi total en los intercambios y un público volcado en apoyo al inesperado héroe de la jornada. El resultado, además de sacudir el cuadro del torneo, significó el triunfo más importante de la trayectoria profesional de Cerúndolo, que hasta ahora no había logrado un impacto semejante en un Grand Slam.
El batacazo repercutió de inmediato en el mundo del tenis y también en el entorno íntimo del propio jugador. Su hermano mayor, Francisco Cerúndolo, se enteró en vivo del resultado mientras cumplía con un compromiso mediático y no pudo ocultar su asombro y emoción ante la noticia de que Juan Manuel había eliminado al número uno del ranking en Roland Garros. La victoria, que combina mérito propio y el condicionamiento físico de Sinner, coloca al argentino en una nueva dimensión dentro del circuito y se suma a la larga lista de triunfos inesperados que han marcado la historia del Grand Slam parisino.