agosto 27, 2026

Tomás Aranda se fracturó el peroné en el entrenamiento y será baja por varios meses

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Tomás Aranda, una de las jóvenes promesas más destacadas de Boca Juniors en la temporada, sufrió una dura lesión que encendió las alarmas en el club. Durante el entrenamiento de este miércoles en el predio de Ezeiza, el futbolista se fracturó el peroné y, de acuerdo a las primeras estimaciones médicas, estará fuera de las canchas por varios meses. El episodio se produjo en una práctica rutinaria, pero el desenlace fue tan inesperado como preocupante para el cuerpo técnico y para todo el mundo Boca.

La molestia se originó en una acción aparentemente simple, en pleno trabajo de calentamiento. En una maniobra de cambio de dirección, el botín de Aranda quedó trabado en el césped y el jugador cayó inmediatamente con gestos de mucho dolor. El entrenamiento se detuvo de inmediato y el mediapunta fue asistido por el cuerpo médico, que decidió trasladarlo para realizarle estudios con mayor precisión. Horas más tarde se confirmó el diagnóstico que nadie quería escuchar: fractura de peroné y un período de recuperación que se extenderá como mínimo por tres meses, con la posibilidad de que la inactividad se prolongue aún más según su evolución.

En estos momentos, los especialistas del club trabajan para definir el tratamiento a seguir, un punto clave para determinar exactamente los plazos de regreso. La gran incógnita pasa por saber si el jugador deberá someterse a una intervención quirúrgica o si alcanzará con un abordaje más conservador, combinando inmovilización y rehabilitación progresiva. Los médicos aguardan resultados complementarios y la evolución de las primeras horas para establecer el plan definitivo. Recién entonces se conocerá un parte oficial con detalles más precisos sobre el tiempo de baja, aunque en el mejor de los escenarios el regreso de Aranda no se produciría antes de varios meses.

La lesión representa un golpe significativo para el plantel, no solo por la pérdida futbolística que implica, sino también por el momento personal que atravesaba el jugador. Aranda venía consolidándose como una pieza importante en la estructura del equipo, sumando minutos y respondiendo con rendimiento y personalidad cada vez que le tocaba entrar en cancha. Su ausencia obligará al cuerpo técnico a reconfigurar la ofensiva, reordenar roles y buscar alternativas internas para cubrir una posición en la que el juvenil se había ganado la confianza del entrenador y del hincha.

En el horizonte inmediato, Boca deberá afrontar compromisos decisivos sin uno de sus talentos emergentes, mientras el club y el entorno del jugador se enfocan en acompañar un proceso de recuperación que será largo y exigente. El desafío para Aranda será transitar la rehabilitación con paciencia y disciplina, con la mira puesta en regresar plenamente recuperado para el próximo año. En paralelo, el cuerpo técnico se verá obligado a acelerar el desarrollo de otros juveniles o a recurrir a distintas variantes tácticas para compensar la sensible baja, en una temporada que ahora suma un inesperado e involuntario contratiempo.