septiembre 16, 2026

De jugar la Sudamericana a una campaña de casi descenso: los números negativos de Deportivo Riestra en 2026

4 minutos de lectura

Deportivo Riestra pasó en pocos meses de acariciar el sueño internacional a convivir con el fantasma del descenso, en una brusca caída de rendimiento que sorprende incluso a quienes siguen de cerca la Liga Profesional. En 2025, el Malevo se ganó un lugar en la historia del club al clasificar por primera vez a la Copa Sudamericana 2026, producto de una campaña sólida en la tabla acumulada que le permitió entrar en el plano continental como uno de los equipos revelación del fútbol argentino. Esa experiencia, sin embargo, quedó rápidamente teñida de frustración: el equipo no pudo sostener el nivel, cerró su participación internacional sin avanzar de fase y llegó al segundo semestre del año con números muy preocupantes en el torneo local.

En la Copa Sudamericana 2026, Riestra integró el Grupo F y terminó lejos de la pelea por la clasificación. El equipo concluyó la fase en el tercer puesto, con apenas cinco puntos, producto de una victoria, dos empates y tres derrotas, en lo que fue una primera experiencia internacional irregular y por momentos traumática. Hubo un instante de ilusión, como el histórico triunfo 2-1 ante Montevideo City Torque que significó la primera victoria internacional de su historia, pero la balanza se inclinó rápido hacia la desilusión. Derrotas duras, como el 4-1 frente Montevideo City Torque o el 1-0 ante Gremio en Porto Alegre, terminaron por condenarlo: Riestra quedó sin chances matemáticas de avanzar y se despidió del certamen sabiendo que los errores en el plano continental se reflejaban también en su rendimiento doméstico.

La campaña en la Liga Profesional 2026 muestra con crudeza esa caída. Los datos globales de la temporada señalan que Riestra apenas consiguió 3 victorias, 11 empates y 10 derrotas en 24 partidos, con un promedio de puntos por partido de 0,83, cifras que lo ubican en la parte baja de la tabla y lo obligan a mirar con preocupación los promedios pensando en el descenso del próximo año. El contraste entre su rendimiento como local y como visitante es marcado: en su estadio sumó 3 triunfos, 6 empates y 3 derrotas, mientras que fuera de casa no logró ganar, acumulando 0 victorias, 5 empates y 7 caídas, lo que explica por qué su campaña se ha transformado en una lucha constante por salir del fondo. A esa estadística se agrega el dato simbólico de los largos períodos sin ganar: en distintos momentos del año se han contabilizado rachas de más de diez partidos sin victorias, que minan la confianza del plantel y alimentan la sensación de crisis deportiva.

El cuadro se completa con otras cifras que encendieron alarmas dentro y fuera del club. Riestra ha tenido partidos de alto impacto negativo en el resultado, como el 0-3 frente a Lanús en el torneo Clausura 2026, que se suma a una lista de goleadas en contra que marcan el techo competitivo del equipo ante rivales de mayor jerarquía. Al mismo tiempo, su desempeño en el primer semestre del año lo dejó último en la Zona A del Torneo Apertura, con apenas 11 puntos, lo que lo obliga a una reacción inmediata en la segunda mitad de la temporada si quiere despegarse de la pelea por la permanencia. Incluso cuando el equipo muestra signos de recuperación en copas nacionales —como su presencia en los cuartos de final de la Copa Argentina 2026 ante Banfield—, la irregularidad en la liga y la acumulación de malos resultados hacen que cada partido se viva con la tensión de estar jugando por algo más que tres puntos.

Así, el relato estadístico de 2026 para Deportivo Riestra es el de un equipo que pasó de ser símbolo de ascenso meteórico y orgullo barrial a convertirse en caso testigo de cómo una campaña mal gestionada puede llevar a un club desde la clasificación histórica a la Sudamericana a una temporada de casi descenso. La suma de pocos puntos, un rendimiento muy pobre como visitante, derrotas abultadas y la incapacidad para sostener rachas positivas configuran un panorama complejo para el Malevo, que encara el cierre del año con la obligación de reencontrarse con la solidez que lo llevó a competir internacionalmente. Más allá de la épica de haber pisado por primera vez el escenario continental, los números de 2026 dejan una advertencia clara: sin una reacción sostenida, lo que fue un sueño internacional puede terminar recordándose como el preludio de una crisis deportiva profunda.