Muere Franco Baresi, histórico capitán del Milan y leyenda del fútbol italiano
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Franco Baresi, histórico capitán del Milan y figura capital del fútbol italiano del siglo XX, ha fallecido a los 66 años, según confirmó el club rossonero a través de un comunicado oficial. El anuncio desató una ola inmediata de conmoción en Italia y en todo el mundo del fútbol, que despide a uno de los defensores más influyentes de la historia moderna del deporte. “La historia del Milan está de luto” y su mítica camiseta con el número 6, ya retirada, vuelve a cobrar un simbolismo especial en estas horas de duelo.
Nacido en 1960, Baresi llegó al Milan siendo un adolescente y encarnó como pocos la figura del “one-club man”: jamás se movió de San Siro y vistió sólo dos camisetas en su carrera, la del club rossonero y la de la selección italiana. Debutó en Serie A con apenas 17 años, en abril de 1978, y desde entonces construyó una trayectoria que se confunde con la historia misma del Milan moderno. Entre finales de los setenta y su retirada en 1997 sumó más de quinientos partidos oficiales y fue el faro de un equipo que pasó del declive al dominio europeo absoluto.
Como líder de la defensa milanista, Baresi se convirtió en emblema del gran Milan de los años ochenta y noventa, aquel que conquistó seis Scudetti, tres Copas de Europa/Ligas de Campeones y dos Copas Intercontinentales, además de varias Supercopas italianas y europeas. Era el capitán de un conjunto que marcó época por su rigor táctico y su elegancia, y su nombre quedó asociado a una zaga legendaria que redefinió el concepto de línea defensiva en el fútbol de élite. Su fidelidad al club en los años en que el Milan llegó a descender a Serie B reforzó aún más su condición de bandera: se mantuvo en el equipo, ayudó a devolverlo a la élite y terminó levantando títulos en todos los frentes.
Con la selección italiana, el impacto de Baresi fue igualmente profundo. Formó parte del grupo que se proclamó campeón del mundo en España 1982 y, más de una década después, ejerció como capitán de la Italia que alcanzó la final del Mundial de Estados Unidos 1994. En total, disputó más de 80 partidos con la azzurra y fue capitán en buena parte de ellos, dejando una huella que va más allá de los resultados: para varias generaciones de aficionados, su figura sintetiza una forma de entender el oficio de defensor, basada en la lectura del juego, la anticipación y una fiereza siempre contenida por la elegancia.
Tras su retirada, el Milan retiró el dorsal número 6 como reconocimiento a una trayectoria irrepetible y lo incorporó a su estructura, donde llegó a ser nombrado vicepresidente honorario. Instituciones, clubes y exfutbolistas de todo el planeta se han sumado a los homenajes, definiéndolo como “leyenda”, “símbolo de lealtad” y “uno de los mejores defensores de todos los tiempos”. Más allá de los títulos, las listas de premios individuales y las estadísticas, el legado de Franco Baresi permanece en la memoria colectiva como el de un capitán que elevó el estándar de lo que significa liderar desde atrás, y que hizo del Milan y de la selección italiana algo más que equipos: verdaderos espejos de su carácter.