La confesión de Arruabarrena sobre la polémica final de la Copa Argentina 2015 que ganó Boca: Central eligió al árbitro, eh
3 minutos de lecturaRodolfo Arruabarrena volvió a poner bajo la lupa una de las noches más controvertidas del fútbol argentino reciente: la final de la Copa Argentina 2015 que Boca le ganó a Rosario Central en Córdoba. A más de una década de aquel 2-0 en el Mario Alberto Kempes, el «Vasco» reabrió el debate al revelar un dato hasta ahora desconocido sobre la designación del árbitro Diego Ceballos. «Central eligió al árbitro, eh», lanzó el entrenador, mezclando ironía y memoria, en medio de una conferencia de prensa en la que repasó su primera experiencia copera al mando del «Xeneize».
Aquella definición quedó marcada por un arbitraje que pasó a la historia por la cantidad y gravedad de sus errores. Ceballos sancionó un penal para Boca por una falta de Paulo Ferrari sobre Gino Peruzzi que, según las imágenes y los análisis posteriores, se produjo claramente fuera del área, a más de un metro de la línea. Sobre esa decisión se construyó el primer gol xeneize, convertido por Nicolás Lodeiro desde los doce pasos. Más tarde, Andrés Chávez anotó el segundo tanto en una jugada en la que también quedó en evidencia una posición adelantada, no sancionada por el árbitro ni por su asistente Marcelo Aumente. La combinación de fallos alimentó la sensación de injusticia en el mundo «canalla» y dio lugar a la etiqueta de «final escandalosa» que persiste hasta hoy.
En su nueva confesión, Arruabarrena retoma ese contexto y lo condensa en una frase que resume el clima de aquella noche: «Terminó en un quilombo… y Central eligió el referí». El técnico recuerda que el equipo rosarino llegaba a la final con un historial favorable con Ceballos, motivo por el cual lo habría señalado como juez preferido cuando se discutía la terna arbitral. En la previa, de hecho, el malestar estaba más cerca de Boca que de Central por esa designación. Sin embargo, el desarrollo del partido y los fallos que beneficiaron al conjunto de la Ribera alteraron por completo esa percepción inicial y dejaron al árbitro en el centro de la tormenta.
La polémica no se agotó en la cancha: al día siguiente, la propia Asociación del Fútbol Argentino se vio obligada a intervenir. La conducción de la AFA emitió un comunicado anunciando la suspensión «por tiempo indeterminado» de Diego Ceballos y del asistente Marcelo Aumente, una medida excepcional que buscó responder a la presión pública y al malestar generalizado que generó el arbitraje. Esa sanción institucional terminó de consolidar la idea de que la final de 2015 fue un punto de inflexión en el debate sobre la calidad del referato y anticipó discusiones que, años más tarde, desembocarían en la implementación del VAR.
El recuerdo de Arruabarrena aparece ahora en un momento en el que Boca vuelve a tener protagonismo en la Copa Argentina y en el que el propio entrenador repasa su trayectoria con el club, entre títulos y episodios controvertidos. Con su confesión, el «Vasco» no sólo aporta un detalle desconocido sobre quién pidió al árbitro aquella noche, sino que también reaviva una herida abierta para Rosario Central y suma un matiz más al relato de una final que, pese al trofeo en las vitrinas de Boca, sigue siendo recordada tanto por los goles como por las decisiones que la mancharon.